La sencillez del... Buenos días!!

Se nos ha olvidado, no sé porque extraña razón olvidamos lo más básico y sencillo...buscamos de manera constante, en favor de nuestro crecimiento personal, múltiples estrategias y herramientas alquímicas que nos permitan una transformación fabulosa de nuestro "personaje", y nos hemos olvidado de lo fundamental: SONREÍR Y DAR LOS BUENOS DÍAS.

No entiendo...

Dar las gracias, ceder el paso...la mayor parte de la gente considerará que estas son normas básicas de urbanidad y que realmente no tienen nada de trascendente, pero...la tienen, sí tienen trascendencia, porque no es lo mismo vivir en un Mundo donde todo el mundo pone mala cara y actúa de manera mohína, que un lugar donde la gente es amable regalándote una sonrisa y un buenos días.

Nos rompemos la cabeza a diario para buscar fórmulas mágicas que nos permitan el cambio definitivo hacia la humanidad perfecta, pero ya no damos los Buenos Días!!...pues lo siento mucho pero la transformación y el cambio sin la SONRISA, LA AMABILIDAD Y EL BUENOS DÍAS no lo termino de ver, no señor.

Mucho nos queda por aprender de aquellas culturas- que nosotros "los ilustrados" llamamos en desarrollo- donde el desearte un buen día y ser amable se lleva casi en el código genético.

Menos iphone y más mirarse a los ojos, que por mucho que nos sintamos "connecting people", la amabilidad y el abrazo de otro ser humano no se capta en píxeles sino en táctiles  (de tocar vaya...).

Abrazos cálidos y BUEN DÍA!!...






Reiniciarse (Impermanencia III)

Tras respirarse largo tiempo, y permitirse romper lazos y cadenas ya caducos, es necesario realizar un reset que favorezca el volver a caminar con aires nuevos.

Observar con profundidad el lugar en el que ahora te encuentras, un lugar al que no has llegado por casualidad, sino hacia el que has dado cada uno de los pasos recorridos en los últimos tiempos, un lugar hacia el que te ha conducido cada una de las vivencias, buenas o malas, pero que en definitiva te han hecho sentir vivo y saber que aún continúas en este mundo.

La observación del dolor y las heridas es un acto inevitable y muy necesario para observar quienes somos en realidad y hacia donde decimos dirigir nuestros pasos. La vida no es un valle de lágrimas, pero tampoco es un camino continuado de nubes mullidas y confortables, aunque lo realmente importante es como decides trascender cada una de las vicisitudes que la vida te va marcando.

Observar, mirar, prestar atención...observar como todo se disipa y nada vuelve a estar como hace un sólo segundo, nada permanece, todo pasa... 

Ocuparnos de esas partes heridas, dándonos espacio para sanar y reconocer la muerte sentida de otra perdida en nuestra vida, es un acto de valentía, un acto necesario para continuar caminando cada vez más maduros, ecuánimes y serenos.

Después de la observación y la atención, la curación, la sanación de aquello que dolió y quizá siga doliendo, pero ya no es atendido desde el desconcierto y la "falta de juicio" sino desde la atención y la observación atencional plena. Aceptando, soltando...


Observa con ecuanimidad, ocúpate sin prisa y dirige tus pasos hacia el nuevo caminar, nadie sabe lo que hay detrás del telón, pero descubrirlo por tí mismo es la Gran Aventura del Vivir...

Renovarse (Impermanencia II)

En el proceso de renovación, del dejarse morir para después renacer, tal y como hacen los árboles en el otoño, es importante marcarse objetivos fácilmente alcanzables que nos permitan revivir con sabia nueva.

En ocasiones tendemos a marcarnos metas y objetivos imposibles, que finalmente nos hacen desencantarnos y abandonar nuestra intención de explorar nuevos caminos, quizá más interesantes, estimulantes o simplemente diferentes.

La mayor parte de las veces nos marcamos tareas faraónicas que nos llevan a la desilusión tras el primer intento; por eso es importante recordar que en la sencillez está el éxito para lograr nuestra meta, marcándonos objetivos sencillos, prácticos y de logro fácil. 

Si te encuentras en uno de esos momentos en los que realmente necesitas tiempo para tí, para "reiniciarte" y darte a tí  mismo una nueva oportunidad, te sugiero lo siguiente:

Práctica la meditación o la oración: darte la oportunidad de entrar en contacto contigo mismo, en silencio y quietud no va a acabar con tus problemas, dudas o inquietudes, pero desde luego te permitirá afrontarlas con mayor serenidad y sosiego. Además de darte la oportunidad de estar a solas contigo mismo durante unos instantes, que siempre es de agradecer.

Sal a pasear: la mayor parte del tiempo la pasamos sentados, caminar, bien por la ciudad, bien por el campo nos permite desconectar, reactivar nuestro cuerpo y relajarnos todo al mismo tiempo. Si es posible camina en silencio.

Escribe: un diario, un blog, cartas a ti mismo. Permítete expresarte. A veces cuando escribimos lo que sentimos, descargamos frustraciones y tensiones acumuladas durante el día.

Vuelve a la tierra: el contacto con el olor y la textura de la tierra es algo especial. Práctica la jardinería o participa en un huerto si tienes oportunidad, si no es así, cada vez que puedas ve al campo y hunde tus manos en la tierra, entra en contacto con aquello que también eres.

Cultívate: lee (mucho) la lectura es una de las grandes amigas del ser humano, nos permite encontrar no sólo nuevos mundos, sino descubrir nuevas facetas nuestras. Visiona películas, el cine es un magnífico "maestro" y descubridor de nuevos mundos. Pinta, mandalas por ejemplo, el acto de permanecer atento a los colores y formas también te permitirían tener tu propio espacio contigo mismo desconectando de todo los demás.

Como puedes observar no acabo de decirte nada del otro mundo, pero es que precisamente en la sencillez de nuestros actos descubrimos las cosas más Grandes, sin embargo cuando intentamos realizar cosas grandes terminamos por perdernos sin encontrar aquello que buscamos y anhelamos.

Date permiso, y reserva un pequeño momento para tí cada día. Adelante!!

Sed como niños, sí ya ¿pero cómo?

Jesús el Cristo dijo que, a no ser que fuéramos como niños no entraríamos en el reino de los cielos. Difícil cuestión, sobre todo en una sociedad donde a los niños no se les permite ser niños y los adultos vagan cada vez con más frecuencia en una constante adultescencia...

Son muchas las veces que en distintos cursos, libros y artículos de desarrollo y crecimiento personal he oído esto: hay que ser como niños, descubre y sana tu niño interior...y acto seguido se me daba la perfecta descripción de un adultescente, que sin haber mirado con atención su propia madurez, se dedicaba a practicar la regresión "inocente" a su supuesta niñez. Curioso.

Hay una cuestión que tengo muy clara, nuestro renacimiento como niño parte de la propia madurez del estado adulto y no del fracaso de la consecución de esa madurez. Es decir, cuando te observas y miras tu entorno como adulto sano y responsable, capaz de gestionar tu vida con sensatez y equilibrio, es posible la visión y la mirada del niño hacia el mundo que te rodea. De otro modo lo que practicamos es la acción de huir, y de ocultar bajo un supuesto rebirding hacia la niñez, nuestra incapacidad o falta de ganas de madurar  y afrontar la vida con responsabilidad.

Vivirse como niños, no es deambular por la vida en un estado catatónico de enajenación mental permanente, sino observar con atención y cuidado todo aquello que te rodea y además emocionarte con ello. La emoción y el sentir profundo de la vida, tan propio de los niños sanos, también lo es de los adultos bien desarrollados.


Por tanto permitamos que los niños sean niños, y que los adultos se emocionen. La visión del niño es clara, profunda y consciente, si eres capaz de madurar y crecer de este modo, nunca perderás al niño que todos llevamos dentro.

Crecer, madurar y envejecerr es uno de los grandes regalos de la vida, PERMITELO...