Cada día en la vida es hermoso

Cada día en la vida es hermoso, cada amanecer y cada atardecer marca el inicio y el fin de un nuevo día que merece y ha merecido la pena ser vivido, pase lo que pase.

Es triste observar la cantidad de estímulos que precisamos para ser felices, cuando en realidad lo único que hemos de hacer para ser felices es sonreír y mostrar nuestra sonrisa al mundo. 
Se que cuesta y que es difícil, y sé que mucha gente que vaya a leer esto no lo va a entender, pero se ha demostrado que cuando mantienes una actitud positiva y una sonrisa en tu rostro, a pesar de que los acontecimientos que te estén ocurriendo no sean agradables para tí, encararás esas dificultades con mayor fortaleza y vitalidad.

Nos quejamos la mayor parte del tiempo porque la vida no nos da lo que queremos, pero es que la vida no tiene que darnos lo que queremos, sino lo que necesitamos en cada momento, y por supuesto muchas de las veces, al no coincidir con nuestras expectativas, produce en nosotros un efecto de profunda frustración.

Expectativas, nos pasamos la vida expectantes, esperando a que algo maravilloso ocurra y mientras hacemos esto nos perdemos lo maravilloso que YA ESTÁ OCURRIENDO. La vida es sencillamente lo que es, un conjunto de fluctuaciones a lo largo y ancho de un gran océano en el que nosotros somos los pequeños barquitos, que hemos de aprender a navegar según las diferentes corrientes, calmas o tempestades que vayan aconteciendo en la travesía, lo único que tenemos que hacer es ajustar las velas según vengan los vientos. 

Llegar a considerar que un día es horrible porque sencillamente no te ha traído aquello que esperabas no es justo, el sol sale para ti todos los días y no te pide nada a cambio, piensa en eso cada vez que sientas que la vida no te ha dado lo que creías merecer.



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