Cuando la calma sosiega el alma y el corazón

Sentimos a menudo que los sentidos nos desbordan, y que el mundo se nos echa encima. Que quizá estamos más nerviosos de lo habitual, o que nos invade esa sensación de que "el corazón nos sale por la boca". Maldita prisa. Cuanta desazón nos invade en ocasiones, sin saber por qué, ni para qué. 

Demandamos ese medio minuto de serenidad que nos permita sentirnos seres humanos verdaderamente vivos, en los que la vida fluya por nuestras venas con el calor de la vida acompañándonos,  sintiendo que cada aliento que damos es verdaderamente importante. 

Pero hay veces que esto no ocurre, es en esos instantes donde debemos parar y respirar hondo, mirar al frente y darnos cuenta que la vida nos espera para darnos la mano y seguir caminando; aunque parezca que nos faltan las fuerzas, las esperanzas y hasta el aliento. 

La vida está ahí para nosotros, aunque en ocasiones pensemos sentirnos abandonados por ella. Pero ella siempre espera, prepara cada instante para que sea perfecto, nos abraza y nos alienta hasta en los peores momentos, ella siempre nos escucha, nos acuna y nos ama en cada momento.

Nosotros tan solo hemos de permanecer abiertos, anhelando aquello que nos quiera ofrecer para seguir CRECIENDO.

Siente la Vida, siente el Camino, date el tiempo necesario para ello...


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