Las Prisas no son buenas consejeras

Decía mi abuela, que las prisas no eran buenas consejeras, y en mi caso añadaría también, que las prisas tampoco son buenas hacedoras, de nada.
Sin embargo estamos embarcados en un mundo donde todo se hace deprisa, rápido, sin parar a pensar y sin reflexión alguna.
Hacemos todo como si fueran "churros", ya no le ponemos alma a las cosas, no le damos ni su espacio ni su tiempo. Mi madre siempre dice que un buen cocido se hace a fuego lento, y es cierto, las cosas a fuego lento saben de otro modo y huelen de otra manera, emanan el olor de lo Auténtico.
¿Por qué nos hemos empeñado en caer en la mediocridad a través de las prisas?, ¿por qué no le concedemos a las cosas su espacio, su tiempo y la dedicación que se merecen?, ¿por qué a través de la prisa nos hemos empeñado en "fabricarlo" todo de manera artificial?. Y cuando digo todo, digo todo, un cuento, un proyecto, una canción, una película, la ropa, las casas, los muebles, TODO ES IGUAL y encima con altas tendencias mediocres; y esto es así sencillamente porque no damos ni concedemos espacio, para que cada una de las cosas que vamos creando y construyendo a lo largo de nuestra vida, tengan su propia esencia, su propia identidad.
Concedámonos el tiempo necesario para observar  que cada uno de nosotros somo únicos e irrepetibles, y como nosotros, el mundo que vamos construyendo, también se merece ser así. Se merece brillar con luz propia, se merece tener su propia identidad.
A mi me da cierta desazón llegar a pensar que quiza, y teniendo en cuenta que nuestro mundo tiende a ser la proyección de nosotros mismos, seamos nosotros los que tengamos miedo a brillar con luz propia, que seamos nosotrs los que tengamos miedo de ser auténticos y esto lo proyectemos a todo nuestro conjunto vital.
¿No va siendo hora de que nos paremos a pensar en todo esto y comencemos a tomarlo en serio? ¿Por qué no comenzamos a infundir Alma a nuestra propia existencia?.
Que cada uno Se responda.