Poner la vida en el Centro

Para los afortunados que hemos nacido en un país occidental, se nos dice que vivimos en países desarrollados y ricos. Dicha denominación viene dada, fundamentalmente, por nuestros índices económicos sustentados en el PIB y por tanto en la capacidad adquisitiva de nuestras sociedades. Sin embargo, las preguntas obligadas son:  ¿realmente somos tan ricos?,  mejor dicho ¿de verdad somos ricos? y si es así ¿en qué somos ricos?...
Una vez que hemos llenado nuestras cuentas bancarias, nuestras casas y nuestros hambrientos estómagos occidentales,¿ sentimos satisfacción, paz, plenitud?…entonces, ¿en qué somos ricos?.
Envuelto en un bonito papel, se nos entrega un caramelo de insatisfacción permanente, sencillamente porque para pertenecer de forma “normalizada” a este “nuestro mundo”, hemos  de permanecer en un crecimiento económico y material ilimitado, y esto, no nos engañemos, es totalmente opuesto al mantenimiento de la vida, y nosotros, no lo olvidemos, formamos parte de esa VIDA y cuando negamos su existencia y su equilibrio, estamos negando nuestra propia existencia, nuestro propio equilibrio y con ello nuestra propia felicidad.
¿Cuándo alcanzamos la Paz? ¿ quizá cuando nos hemos comprado todo lo que deseábamos?, y después ¿Qué ha ocurrido después?.
Con todo esto, no estoy hablando de dejar de comprar o de consumir, estoy hablando de poner Conciencia y de ser Conscientes del hecho de necesitar menos, para vivir mejor. Que poniendo la vida en el centro podemos construir un mundo en el que lo importante vuelvan a ser las historias de la abuela contadas al “amor de la lumbre”, las cenas con los amigos conversando de cuestiones tan vitales y trascendentales como sus propias vidas, los cumpleaños celebrados a base de una buena “merendola” con los amigos de clase, de que jugar y divertirse vuelvan a ser una prioridad.
Poner la vida en el centro, supone mirarla tanto a ella como a la existencia humana  con los ojos de la Compasión, de la Bondad y del Bien Absoluto. En definitiva poner la vida en el centro, supone ver la vida con la mirada de un niño, llena de oportunidades, sorpresas y cosas por compartir.